Chávez, R. A.; Lovera, D. F.; Sciéndo ingenium, v. 21, n. 2, pp. 09 – 31, 2025.
1. INTRODUCCIÓN
Las industrias que producen insumos para alimentos, presentan algunas áreas donde se laboran a altas tempe-
raturas, debido a la cantidad de máquinas y procesos que se realizan, por lo que necesita mantener los am-
bientes con las condiciones adecuadas de ventilación y temperatura para los trabajadores, más aún en tempo-
radas de verano donde la temperatura suele incrementarse, provocando una sensación de disconfort y una
afectación en la salud ocupacional de sus trabajadores, y causa una disminución del rendimiento en sus labo-
res diarias.
Luna (1994) menciona que “para comprender adecuadamente el entorno térmico es fundamental analizar
diversas variables relacionadas con el ambiente, las características del trabajo y las condiciones del trabajador.
Las múltiples combinaciones posibles entre estos factores pueden originar escenarios de incomodidad térmi-
ca, aunque sin implicar necesariamente un riesgo para la salud. No obstante, en algunos casos menos comu-
nes, incluso en condiciones térmicamente agradables, el entorno puede representar una amenaza para la salud.
Esto ocurre, sobre todo, cuando hay presencia de radiación térmica por superficies calientes, niveles de hu-
medad superiores al 60% y actividades que demandan esfuerzo físico” (p.1).
Monroy y Luna (2011), definen al estrés térmico como: “Carga neta de calor a la que los trabajadores están
expuestos y que resulta de la contribución combinada de las condiciones ambientales del lugar donde traba-
jan, la actividad física que realizan y las características de la ropa que llevan” (p.1).
Los síntomas del estrés térmico pueden ser leves (Sudoración excesiva, Sed intensa, Calambres musculares,
Fatiga, Debilidad, Dolor de cabeza) o graves (Deshidratación, Pérdida de electrolitos, Golpe de calor, que se
caracteriza por un aumento de la temperatura interna por encima de 40,5 °C y piel caliente y seca). El cuerpo
humano tiene niveles de autorregulación, como el sudor que deriva el calor a través de la vasodilatación cu-
tánea, la respiración absorbe el calor, siendo el intervalo idóneo de temperatura entre 36,6 y 38°C.
El consumo metabólico, representado como “M”, corresponde a la cantidad total de energía producida por el
cuerpo humano por unidad de tiempo, como resultado directo de la actividad realizada. Debido al bajo ren-
dimiento energético del organismo, se suele ignorar la fracción de energía aprovechada como trabajo útil,
considerando que la totalidad de la energía generada se convierte en calor. Esta variable puede estimarse me-
diante la medición del oxígeno consumido por la persona o consultando tablas específicas.
Álvarez y Pineda (2008) señalan que el organismo humano actúa como una fuente de calor, generando entre
65 y 80 vatios de energía térmica incluso en estado de reposo, lo cual varía en función del sexo, la edad y el
área corporal. Esta producción calórica es comparable con la de una lámpara incandescente de 60 watts, la
cual libera aproximadamente 55 vatios en forma de calor.
Arakaki et al. (2016) realizaron un estudio en una planta de chocolate en Lima para evaluar el estrés térmico
mediante el índice TGBH según la norma RM 375-2008 NTP. Analizaron las dos áreas del proceso (derreti-
do y chocomil) y midieron tanto el ambiente térmico como el consumo metabólico de los operarios. Los re-
sultados mostraron que los índices TGBHi se mantuvieron por debajo de los límites normativos.
Camacho (2013) investigó el riesgo de estrés térmico en operarios del área de fundición de una empresa me-
talmecánica en Venezuela. Con una muestra de 8 trabajadores, el estudio reveló incomodidad térmica a pesar
de cierta aclimatación, recomendando un programa preventivo para mejorar las condiciones laborales.
Sánchez (2015) destaca cómo el calor en los ambientes laborales afecta la regulación corporal y la seguridad,
subrayando la influencia del cambio climático y los microclimas laborales en la salud. Señala la importancia
de incluir los golpes de calor en la evaluación de riesgos y advierte sobre muertes por deshidratación en Co-
lombia como indicios de un riesgo emergente en el entorno laboral.
Millán y Berbey-Álvarez (2023) analizaron las condiciones térmicas en un centro de atención al cliente en
Panamá, encontrando que excedían los rangos saludables según la metodología ISO 7243:1989 y el índice
WBGT. Tras detectar el problema, se realizaron correcciones como la reparación del aire acondicionado y se
propusieron estrategias para mejorar el confort térmico laboral.
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