¿QUÉ TIPO DE PROFESIONAL DEBE MOTIVAR LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN LAS AULAS UNIVERSITARIAS?

Autores/as

  • Julio Roger Chico Ruíz Universidad Nacional de Trujillo

Resumen

Esa es la interrogante en estos momentos de cambios en las universidades de nuestro país.

En la universidad el profesional encargado del aula debe educar, o sea debe dirigir, orientar, facilitar un cambio en el alumno. Podemos agregar que dispone su vida, sus acciones al servicio de otro. ¿Para esta actividad debemos tener vocación docente?.

Un docente debe tener aptitudes, ideales e intereses personales que le permitan sentirse atraído hacia su profesión. Seamos autocríticos, ¿si cumplimos esta actividad? seguramente que sí, pero ¿cómo le damos sentido a nuestra profesión?.

Un docente es aquel que enseña, la palabra proviene del término latino docens, que a su vez deriva de docēre (“enseñar”). En el lenguaje cotidiano, el concepto suele utilizarse como sinónimo de profesor o maestro, aunque no representan lo mismo. El término docente es polisémico se usan como sinónimos del mismo las siguientes palabras: pedagogo, instructor, formador, educador, enseñante, adiestrador, maestro, didáctico, académico, normativo, etc.

Si un buen docente no se define por su actividad sino por el sentido que da a ella entonces un profesor debe dejar de ser un mero instructor de contenidos para convertirse en un pleno educador, en un servidor de las vocaciones ajenas. Pero no basta con saber de un tema o si soy incapaz de enseñarlo. La docencia va más ligada al cambio de la persona que recibe la enseñanza que a la capacidad de uno de expresar un concepto. Acaso no vemos en las aulas en que ingenieros, economistas o farmacéuticos intentan dar cuenta de su saber, siendo incapaces de entregarlo en forma clara y sencilla.

El profesor enseña, el maestro educa. Quien sólo enseña, cumple un programa preestablecido (a veces no completo), está centrado en su enseñanza, es transmisor de saberes, califica resultados. Quien además educa, cumple una misión de servicio, busca el bien del alumno, es ejemplo de los valores que predica, estima y evalúa procesos de mejora. Y cuando traspasa la línea del saber para abrir la del ser es entonces cuando se transforma en educador, en motivador de la mejora personal de los alumnos, en promotor del perfeccionamiento integral de sus personas en su profesión y en su área investigativa.

Hoy en día, la docencia implica cosas distintas a las de hace algunas décadas: los múltiples cambios sociales y las nuevas tecnologías han construido un nuevo escenario en el que los maestros deben adaptarse constantemente no sólo a las nuevas demandas de la sociedad, sino a diversos retos que tienen que ver con el mundo plural y globalizado en que vivimos.

En conclusión, debemos convertirnos en educadores, no interesa la profesión, sino la persona que debe ser un buen docente que motive a los alumnos, justifique la   necesidad de investigar para desarrollar tecnología y así nuestro país avance en el desarrollo social y económico que favorezca a la población.

Julio Chico Ruíz

Editor Jefe

 

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Publicado

2018-08-13

Cómo citar

Chico Ruíz, J. R. (2018). ¿QUÉ TIPO DE PROFESIONAL DEBE MOTIVAR LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN LAS AULAS UNIVERSITARIAS?. Sagasteguiana, 3(1). Recuperado a partir de https://revistas.unitru.edu.pe/index.php/REVSAGAS/article/view/1994

Número

Sección

EDITORIAL